Motivo
de consulta. Paciente asintomática
afebril se presenta a la consulta para control de lesión sufrida durante la práctica deportiva hace 2 meses. Refiere
que dicha lesión correspondía a contusión en la raíz del muslo izquierdo.
Actualmente continúa con dolor en forma progresiva en la zona afectada
acompañada de edema, calor moderado en la zona y disminución en el rango de
movimiento.
Fig 1. RX fémur izquierdo a) Frente y b)
Perfil: Calcificación en partes blandas en íntimo contacto con la diáfisis
femoral, cara anterolateral interna. Se observa una reacción perióstica a
predominio de la cara lateral interna del fémur. Fig 2.
a-Axial STIR y T1. b-Coronal STIR y T1.
Se
observa alteración en el muslo izquierdo a nivel del vasto intermedio del
cuádriceps con afectación difusa del músculo. El proceso muestra heterogeneidad
en su interior presentando una zona compatible con calcificación. Se visualiza reacción perióstica
de aspecto continuo. Estos cambios coinciden con la radiografía de la Fig 1 donde se evidencia
una franca
calcificación paraostal. Vasculatura prominente en el seno de estas modificaciones.
Cambios de edema visualizados en los músculos vecinos a predominio del vasto
externo en relación a síndrome compartimental. No hay edema óseo.
Edema en el celular subcutáneo adyacente.
Diagnósticos diferenciales:
Osteosarcoma Miositis
osificante Infección/osteomielitis Condrosarcoma bien diferenciado Osteoma Condroma
Diagnóstico: La
paciente es sometida a biopsia donde se diagnóstica MIOSITIS OSIFICANTE. Discusión:La
miositis osificante traumática, también conocida como miositis osificante
pseudomaligna, es una condición en la que existe formación de hueso dentro del
músculo como resultado de una lesión dentro de dicha estructura, por lo que
también se le ha denominado hematoma osificante. En
general existen dos tipos de presentación según la forma inicial de trauma:El primero incluye
la osificación que aparece en el músculo posterior a
sangrado traumático severo con ruptura muscular, formando en un período de 1
a 4 semanas una masa firme y dolorosa a la palpación en el músculo afectado,
la cual progresivamente limita el movimiento.El segundo tipo es denominado miositis
osificante circunscrita, y se inicia por trauma menor repetido al músculo
o al grupo muscular, puede ser totalmente asintomática o puede llegar a
causar limitación y molestias progresivas.
En un 70 a 80% hay antecedentes traumáticos, a veces muy evidentes (contusión
directa sobre masas musculares). En otras ocasiones el traumatismo no ha sido
evidente ni directo.
Un aumento de volumen en el seno de las partes blandas relacionadas casi
siempre con masas musculares (muslo, glúteos, pantorrillas, etc.), es la
causa principal de consulta. Se agrega discreto dolor con la actividad.
El antecedente traumático no es siempre evidente, sea porque no existió en
forma directa, porque fue leve (inadvertido) o el enfermo no lo relaciona y
no lo declara. La masa de partes blandas empieza a hacerse evidente a los 15
a 20 días del traumatismo. Su crecimiento es rápido, se hace consistente;
regularmente bien delimitada, se la ubica en los planos profundos (muscular),
sensible a la presión. No es raro que haya aumento de la temperatura local.
Aun cuando la impresión clínica esté fuertemente orientada al diagnóstico
correcto, los caracteres de la masa, densa, dolorosa, adherida al hueso, de
crecimiento rápido, unida al cuadro radiográfico tan inquietante, obliga
muchas veces a continuar el estudio con una biopsia.
El patólogo, junto con recibir un material que abarque una extensa zona de la
masa tumoral; debe ser informado claramente de los hechos clínicos y del
documento radiográfico.
La miositis osificante quizás sea el cuadro patológico donde resulta más
trascendente el estudio conjunto del caso por parte de los tres
especialistas: clínico, radiólogo y patólogo.
Biopsias mezquinas, tomadas en el centro de la masa tumoral, falta de
información clínico-radiológica, son las causales que explican los errores de
diagnóstico por parte del patólogo y que terminan con resultados desastrosos
(amputaciones).
El cuadro no requiere de ningún tratamiento especial. Debe ser observado en
el tiempo. La extirpación de la lesión sólo está justificada si compromete
estructuras vecinas (neurovasculares), lo cual es excepcional.
Los intentos de extirpar la masa cuando, aun no se encuentra en plena fase de
maduración, lleva indefectiblemente a la reproducción del proceso. |